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Huerto Urbano de Fundación AFIM Valencia

Mantener las funciones cognitivas y físicas, beneficios
    del Huerto Urbano de Fundación AFIM Valencia

La jardinería puede ser tan beneficiosa para las personas mayores como el ejercicio físico. Así lo revela un
estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine, que destaca que los mayores de 60 años pueden
reducir el riesgo de mortalidad hasta un 30% al dedicarse de forma regular a actividades del hogar como el
bricolaje o la horticultura, según geriatricarea.com. Y los mismos beneficios pueden plantearse para el colec-
tivo de personas con discapacidad.
La mejora de estas funciones cognitivas y físicas es también el objetivo de una actividad novedosa que la dele-
gación de Fundación AFIM en Valencia puso en marcha hace ya tres años. Se trata del taller de Huerto Urbano,
que los chicos de esta delegación decidieron bautizar como “Entre col y col” y que este año han visto duplicar
su extensión: ¡ya trabajamos dos parcelas!
¿Por qué la jardinería conlleva esta mejora? La jardinería involucra actividades físicas muy diversas como la
manipulación de herramientas, o la ejecución de movimientos precisos a la hora de regar o trasplantar plan-
tas, que son muy favorables para mantener un correcto funcionamiento de las articulaciones y la musculatu-
ra. Pero, además, la jardinería mantiene activo el cerebro.
Algunos estudios también relacionan esta actividad con un mejor estado de ánimo, continúan en
geriatricarea.com. La Universidad de Texas entrevistó a 300 personas mayores para calcular su nivel de en-
tusiasmo y los resultados demostraron que aquellas personas que pasaban tiempo cuidando de las plantas
manifestaban mayores ratios de satisfacción. De igual manera, una investigación en Holanda determinó que
media hora de trabajos en el jardín reduce de forma significativa el nivel de cortisol.
Taller Huerto Urbano
Ubicado dentro del programa “Talleres para la inclusión”, la actividad se desarrolla en los huertos urbanos de
la urbanización Sociópolis, situada en la pedanía de La Torre (Valencia). Desde este otoño, Fundación AFIM
trabaja dos parcelas a pleno rendimiento. “Cada 15 días como mínimo, el grupo se desplaza por su cuenta
hasta el huerto donde Pere, nuestro voluntario, está esperándolos en la parada del autobús”, explica Beatriz
Pedrosa, delegada de Fundación AFIM en Valencia. “Aunque la frecuencia es muy flexible, ya que vamos siem-
pre que es necesario. En estos días estamos plantando todo lo correspondiente al otoño y es necesario que
vayamos más a menudo”.
El huerto también conlleva otras tareas menos vistosas. “También hay que dedicar un buen tiempo a la lim-
pieza y cuidado de nuestra parcela, quitando hierbas, regando o plantando. ¡No todo va a ser recoger la co-
secha!”.
Si embargo, esta cosecha no es lo más importante del taller Huerto Urbano. Los chicos de Fundación AFIM
están aprendiendo “el valor del esfuerzo y el trabajo junto con conocimientos básicos de horticultura, lo cual
activa su autonomía y la actividad física”.
Las actividades en el huerto se complementan
con las del aula, donde se trabajan los aspec-
tos teóricos, se lleva un diario del huerto y se
realiza un fichero de las distintas variedades
de hortalizas, plantas y flores que poco a poco
irán configurando este huerto. Y estas fichas las
guardan en los scrapbooks que están elaboran-
do en el taller Creativo. En definitiva, son talle-
res transversales.
No hay que olvidar las insignias que nuestros
horticultores consiguen cuando se dedican con
tesón a una tarea, ya sea la gratificante labor
de recoger los frutos como la menos vistosa de
quitar las malas hierbas. Todo esfuerzo tiene su
recompensa.

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